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viernes, 25 de febrero de 2011

Con lo finito toparemos

Una premisa absoluta la establecida por Ryuzaburo Kaku: "Las empresas globales no tienen futuro si el planeta Tierra no tiene futuro". El artículo "Consumo insostenible" publicado en NEGOCIOS el 20-02-2011, va al grano. B. Vilaseca, su autor, se pregunta "¿De dónde salen todas las cosas que compramos? Según el, la "economía de los materiales" parte de la explotación de los recursos naturales, un eufemismo para la destrucción de la naturaleza. Las demás fases evolutivas de un hipotético producto de compraventa se basan en esta fase originaria. De ahí que haya una insostenibilidad global, o sea, para los países del primer mundo, los emergentes, el tercer mundo etc. Si bien la lógica de lo insostenible es irrefutable a secas, su aplicación, p. ej., a los emergentes y a los demás mundos no lo es. Pues hay un desequilibrio patente en términos de aprovechamiento de los recursos naturales necesarios para eternizar la cadena de compraventa. Al ser los recursos naturales finitos, debería tenerse en cuenta el "consumo" realizado a partir de la Revolución Industrial por unos países que aún forman parte del primer mundo. Por tanto, este último consume una proporción de dichos recursos que, simplemente por equidad, no es la suya. A raíz de esto, una proporción más equitativa correspondería a los demás. Desgraciadamente, todo esto suena a mera teoría de acción, una teoría que da lugar a que el consumo insostenible a escala mundial siga sin cesar, por lo que con lo finito toparemos.

Pato

Desigualdad en competitividad

Todo el mundo habla de la competitividad como solución mágica a los problemas en los que el mundo está inmerso. Sin embargo, hay distintas áreas donde esta se manifiesta. Los países BRIC, es decir Brasil, Rusia, India y China, destacan en sendas materias a escala mundial: población, superficie y PIB global. Su potencial de crecimiento es enorme. Pero ¿crecimiento a cambio de qué?
Centrémonos, a título de ejemplo, en la B del acrónimo BRIC, Brasil. Los caballos de batalla brasileños en materia energética son el bioetanol obtenido, principalmente, a partir de caña de azúcar, y el biodiésel a partir de soja. Por tanto, se trata de energías renovables. Por una parte, la competitividad sólo se consigue gracias a unas plantaciones a gran escala en origen que, a menudo, causan un gran impacto ambiental y social. Por otra parte, el mercado dicta los precios. Las dos salidas del bioetanol y del biodiésel, respectivamente, se enfrentan en el sector automovilístico y en el alimentario, donde compiten en condiciones bien diferentes. El bolsillo del automovilista contra el del consumidor de productos alimenticios básicos, a menudo en los mismos emergentes. La desigualdad en competitividad está servida.

Pato

martes, 1 de febrero de 2011

La historia se repite

El fracaso de "Multikulti", es decir, el multiculturalismo en Alemania, según la reciente sentencia de su canciller Angela Merkel, resume el resultado de la actual política sociocultural y lingüística (no) practicada en este país a lo largo de las últimas décadas a partir de las olas de inmigración de los años 60 y 70 del siglo pasado, política esta que se movía entre las dos opciones bipolares posibles: la confrontación y la asimilación. ¡Ni tanto ni tan calvo!

Por regla general, una opinión tan determinante presupone la existencia de una política en esta materia. Sin embargo, esta no existía. El término alemán de "Gastarbeiter", es decir, trabajador huésped, reflejaba el concepto mantenido frente a los inmigrantes procedentes de las orillas del Mediterráneo. Todos ellos con unas culturas bien diferentes, unas más, otras menos. Los respectivos colectivos se las arreglaban en la sociedad de acogida con un grado de "paralelismo" sociocultural y lingüístico en función de su origen. Es decir, cuanto más cercano este acervo, tanto mayor la probabilidad de integración en la sociedad de acogida. Este es precisamente el quid de la cuestión. Valga el ejemplo histórico de la CONVIVENCIA de setecientos años entre musulmanes, moriscos y cristianos que acabó en 1499. La opción era conversión o emigración. ¿Qué fue entonces lo que causó este fatal desliz? Fue el carácter pagano del islam, una opinión que abundó al aflorar el catolicismo militante de los Reyes Católicos. Se enfrentaban las dos opciones de confrontación y asimilación. Triumfaba la más fuerte. Vuelve a ocurrir en Alemania. Esta vez, el desencadenante es la precaria situación del mercado laboral y unas elecciones decisivas a (con un guiño hacia la derecha) a la vuelta de la esquina, cuando el colectivo menos "adaptado" desempeña el papel de cabeza de turco. Por tanto, la historia se repite ...en el sentido más amplio de la palabra.

Pato