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jueves, 4 de agosto de 2011

Enseñanza dual: el jemplo de Alemania

Ríos de tinta han corrido sobre el elevadísimo nivel del paro juvenil en España y sus consecuencias con vistas al futuro para este país. A todas luces las recetas de cuño tradicional existentes no han sido ni son capaces de solucionar este problema nacional. Supone casi la mitad de los jóvenes en edad laboral. Un verdadero desastre para la economía, amén de la suerte humana que se esconde detrás de esto. Parece ser que ha llegado el momento propicio para coger el toro por los cuernos y optar por una solución que represente un vuelco en la dirección correcta, según Rajoy. A grandes problemas, grandes soluciones: la enseñanza dual alemana.

En su edición del 10 de julio, EL PAÍS presenta un acertado esbozo de la enseñanza dual alemana. Este sistema se basa en un aprendizaje formal de dos o tres años de duración, se rige por un contrato, es de orientación práctica y teórica, está remunerada y prepara al aprendiz en función de las necesidades de la empresa, entre otras cosas. ¿Un objetivo inalcanzable para España? Definitivamente no. La Formación Profesional (FP) en sus distintas variantes es la prueba del algodón, por así decirlo. Es la mejor demostración de ser aceptada por parte de la población como solución viable antes de que el estudiante se lance al mercado laboral. Comparativamente, uno de los fuertes de la enseñanza dual alemana se halla en su base más amplia que impone cierto rigor precisamente a aquellos en los que abunda la frustración escolar.

Pato

Oslo ... la historia se repite

Su común denominador: la crisis económica y el correspondiente tejido "anti". Remontémonos al año 1931, concretamente al título de la canción político-satírica del compositor Friedrich Hollander «Los judíos tienen la culpa de todo». Dejemos aparte el objetivo de esta chanson, su mordaz sátira, y pasémonos del antisemitimo de aquel entonces al multiculturalismo de la actualidad - en este caso personificado por el islam -, echémosle un grano de arena de la ideología antimulticulturalista que sea proferido por un personaje tan siniestro como "El loco de Oslo", artículo de la acertada pluma de Sami Naïr, publicado en EL PAÍS el 30-07-2011, entonces este mejunje se convierte en la yesca propicia para dar lugar a lo que hemos estado presenciando en Oslo. Mientras no haya cambio respecto de estos criterios condicionantes, la mecha sigue ahí pendiente de una chispa producida por otro loco que haga que la historia se repita.

Pato

A vueltas con los conocimientos

"Más información, menos conocimiento", el controvertido título de un magnífico artículo de la mano de Mario Vargas Llosa, publicado en EL PAÍS el 31-07-2011, en el que analiza y pone en evidencia, donde cabe, las bondades informativas de la Red disponibles a través de nuestros ordenadores .

El descubrimiento por Johannes Gutenberg de la imprenta en el siglo XV fue un paso de gigante que permitió "generalizar la lectura de libros", según Vargas Llosa. Gracias a este paso, el vulgo de aquel entonces tuvo acceso a algo que "estaba confinado en una minoría insignificante de clérigos, intelectuales y aristócratas."

Otro paso de gigante, comparable con el anterior en su transcendental importancia, se dio con la llegada del ordenador y el posterior acceso generalizado a las inmensas informaciones aportadas por la Red. Un simple clic sobre el ratón para picotear información le abría mundos al más común de los usuarios de estos artilugios informáticos. Como si de un golpe de efecto se tratara, los conocimientos específicos con los que contaban científicos y técnicos de cualquier rama estaban disponibles a todo el mundo de una manera trivializada, de un momento a otro. Pero ¡ojo! Si bien el acceso a estos conocimientos había cambiado, el nivel de sus consumidores no.

Pato